En su caso se da más la mimetización, cuando empieza a salir con un chico sus gustos cambian asemejándose a los de él, cosas que cuando está soltera le encantan dejan de gustarle tanto, o mejor dicho, pasa de ellas. Él se convierte en lo que más le gusta. Cuando anda sin compromiso le encanta su propia personalidad, se siente fuerte y con ganas de comerse el mundo, pero al empezar una relación eso desaparece, no es que deje de gustarle como es ella, pero la posibilidad de que a su pareja no le guste y las ganas de tener en común hace que se anule a sí misma.

En mi caso se da más el caso de lengua comida por gato. Me callo. Como una muerta. Si algo me molesta me lo callo y no digo nada (tragar, tragar, tragar), no discuto, no llevo la contraria. Me mimetizo pero sin dejar mis gustos, es decir, me intereso
Nos hemos propuesto cambiarlo, sabemos que nos va a costar a horrores, pero si no lo intentamos corremos el riesgo de terminar en una relación ‘de por vida’ siendo alguien que no somos, y está claro que quien nos quiera, tendría que hacerlo por quien en verdad somos, no quien ellos quieren que seamos.
Aunque en el caso de mi relación con Frenchie, la razón fue que tenía el síndrome Rebeca (picha aquí para saber de que trata: Síndrome Rebeca)
¿Y vosotros como sois?¿Callais o hablais?
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